Piezas originales online
"Mi origen humilde hace que me haya hecho desde abajo", ha confesado Adriana Lestido. "De alguna manera soy hija de mi misma. Construi asi mi camino y mi trabajo porque nadie me regaló nada, más allá de que hubo muchos que me ayudaron. Pero, por otro lado, mi origen (la nena más pobre de una escuela pobre de Mataderos, la infancia en una pieza con una madre sensible pero iracunda, padre preso), todo eso me hace a veces tambalear. Como si no me permitiera ocupar mi lugar: me cuesta creerme los logros, siempre pienso que es una equivocación."
Si trasciende el nombre de Adriana Lestido como una de las artistas más personales de Argentina se debe a su trabajo casi secreto, en una clandestinidad electiva que la inmuniza de los sistemas de prestigio del establishment cultural. No es casual entonces que "Mujeres presas", este libro que recién ahora se reedita, haya sido el primero que reunió un trabajo suyo en serie. La postergación quizá se deba a su mirada lacerante y nada comercial, a la actitud de iconoclasta que enfoca el dolor conectando lo personal con lo colectivo. Sus imágenes, tan intimidantes como poéticas, no precisan de anotaciones. Impresiona advertir que todo lo que pueda decirse acerca de estas fotos (la soledad, el resentimiento, la desconfianza, el desafío, la amargura, el amor) lo dicen mejor ellas mismas.
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"Mi origen humilde hace que me haya hecho desde abajo", ha confesado Adriana Lestido. "De alguna manera soy hija de mi misma. Construi asi mi camino y mi trabajo porque nadie me regaló nada, más allá de que hubo muchos que me ayudaron. Pero, por otro lado, mi origen (la nena más pobre de una escuela pobre de Mataderos, la infancia en una pieza con una madre sensible pero iracunda, padre preso), todo eso me hace a veces tambalear. Como si no me permitiera ocupar mi lugar: me cuesta creerme los logros, siempre pienso que es una equivocación."
Si trasciende el nombre de Adriana Lestido como una de las artistas más personales de Argentina se debe a su trabajo casi secreto, en una clandestinidad electiva que la inmuniza de los sistemas de prestigio del establishment cultural. No es casual entonces que "Mujeres presas", este libro que recién ahora se reedita, haya sido el primero que reunió un trabajo suyo en serie. La postergación quizá se deba a su mirada lacerante y nada comercial, a la actitud de iconoclasta que enfoca el dolor conectando lo personal con lo colectivo. Sus imágenes, tan intimidantes como poéticas, no precisan de anotaciones. Impresiona advertir que todo lo que pueda decirse acerca de estas fotos (la soledad, el resentimiento, la desconfianza, el desafío, la amargura, el amor) lo dicen mejor ellas mismas.